Oración al Divino Niño Jesús por los enfermos

 

Querido Niño Jesús, venimos a tu santa presencia,

Con el alma llena de esperanza,

 en medio de esta gran turbulencia que empaña nuestra felicidad,

 debido a los problemas de salud que (diga aquí el nombre del enfermo(a),

y el problema que está presentando)

Por lo que te rogamos piadoso

que le des la sanidad que tanto necesita,

Lo ponemos en tus sagradas manos, encomendándole su vida

para que por la bondad que te caracteriza

derrames tus bendiciones y misericordia.

Oh dulce Niño Jesús, míralo con tus sublimes ojos,

 concédele tu caridad por tu infinito amor

para que pueda recuperar su salud.

Impide divino Niño la continuidad del dolor y el sufrimiento

que está padeciendo a causa de su enfermedad,

Otórgale tus beneficios, glorioso Niño

Y ayuda a tu siervo a superar el desánimo y la aflicción

Confiamos absolutamente en tu infinito amor,

Tenemos en ti inmensa devoción,

Porque eres tan compasivo como maravilloso y poderoso,

Amado Niño, para ti nada es imposible

Os imploramos que le des nuevas fuerzas y le hagas levantar.

Libéralo de los quebrantos, cambia su pena por gozo y bienestar

Confiamos en que no desatenderás el clamor desesperado

De los que con gran devoción acudimos a ti,

No lo abandones, ven a socorrerlo, dándole pronto auxilio

y la preciada salud por la que te suplicamos, concédele tu gracia.

Amén.

(Acto seguido, proceda a rezar tres Padrenuestro, también tres Avemaría, finalizando con tres Glorias).

Realice la oración por los enfermos durante siete días contínuos.

La Devoción al Divino Niño

La devoción al Divino Niño constituye una advocación a la etapa de la infancia de nuestro querido niño Jesús, el cual nació por obra y gracia del espíritu Santo, con un fin: redimirnos de nuestros pecados. Es popularmente reconocida en el mundo entero desde tiempos muy remotos, debido a que data de la época del mismo Jesucristo.

Muchos historiadores refieren, que la misma tuvo su génesis en el Monte Carmelo, (ubicado en el pueblo de Israel) pues a Jesús lo conocían desde niño, pues solía con frecuencia visitar este lugar con sus padres bien sea para orar o para pasear y gozaba del aprecio de los habitantes del pueblo, de allí se fue extendiendo por todo el universo. Se tiene la plena certeza de los milagros que Nuestro Señor Jesucristo suele conceder a quienes le ruegan en nombre de su niñez.

Al respecto, en las sagradas escrituras dice que todo “lo que pidamos al Padre, en su nombre, el lo concederá” para que de ésta manera, “el Padre sea glorificado en el hijo”, esto esta revelado en el Evangelio de San Juan: 14,13.

La fe y confianza en el Divino Niño cada día se va arraigando goza de gran empatía a través de la doctrina de la iglesia católica, muchos Santos tales como San Antonio de Padua y San Cayetano coadyuvaron también la difusión de la fe en el Divino Niño, por eso entre sus atributos en la imagen aparecen con el Niño Jesús entre sus brazos, a los cuales se les apareció.

También se conoce que el Niño Jesús también se le apareció a Santa Teresa, conocida como Santa Teresa de Jesús.

Las representaciones más destacadas del adorado Divino Niño en diversas partes del mundo son: La del milagroso Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia, el Divino Niño de Arenzano, en Italia, en Colombia también veneran al Divino Niño, el santo Niño de Atocha con patronazgo en España, México, Venezuela entre otros, cuya imagen es el niño con vestuario de peregrino, portando un sombrero, una capa sobre sus hombros y un bastón.


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